Manzano silvestre – Florería Don Ángel Gastélum

Las manzanas y manzanos tienen la capacidad de crecer si ser atendidos. Algunos fueron sembrados de manera individual o como parte de un huerto los cuales se abandonaron y otros crecieron a partir de las semillas depositadas en el excremento de aves y mamíferos. 

Los manzanos silvestres suelen establecerse en los bordes de los campos. A medida que los bosques crecen, los manzanos se llenan de hermosos arbustos que están sombreados por las ramas de árboles que sobresalen.

Puede llegar a medir de 2 a 5 metros de alto, pero puede alcanzar hasta los 12 metros. Su copa es redondeada de ramas gruesas, ásperas al tacto y de forma angular cuyas hojas caducas son ovaladas, con bordes ligeramente dentados.

Las flores poseen un ovario compuesto ínfero, contrario a la mayoría de las rosáceas que tiene ovarios súperos. Crecen en grupos y poseen cinco delicados pétalos de color rosa y blanco. En su centro destaca el estigma y varios estambres y según el árbol el fruto suele tener diferentes colores con dos o más semillas en su interior.

El manzano tolera vientos moderados, pero no el calor aunque crece bien al sol. Asimismo se adapta a diversas temperaturas (climas fríos y templados).

Necesita de suelos profundos con pH neutro entre seis y siete, y un buen drenaje, especialmente los arcillosos o arenosos. Madura en diferentes épocas del año entre 100 y 200 días y siempre florece a finales de la primavera.

Las abejas u otros insectos polinizan sus flores, de hecho, los agricultores colocan en los árboles las colmenas para facilitar la reproducción y prefieren la fecundación cruzada para que las frutas se desarrollen mejor y se obtengan buenas cosechas. El manzano silvestre crece a partir de semillas, mientras el cultivado corrientemente por injertos y sus frutos aparecen entre los primeros cinco años.

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