Anciano – Florería Don Ángel Gastélum

Centaurea cyanus, llamado popularmente aciano, scabiosa, azulejo o pincel, es una planta herbácea anual de la familia de las asteráceas

Es una planta herbácea anual, rara vez bienal, de raíz axial, que llega a medir un metro de altura. Tiene tallos recios y ramificados en la parte superior, no alados, algo angulares y cubiertos de vellosidad lanuginosa. Las hojas, también algodonosas, las basales más o menos, con o sin lóbulos agudos, son lineares y con nerviación longitudinal y están dispuestas de forma alterna en el tallo. El involucro es acampanado, de 12–16 mm; sus brácteas en 4- filas son verdes-parduzcas, oblongas las internas – a menudo teñidas de púrpura – y ovaladas las exteriores; estas últimas tomentosas, con apéndices laterales blancos a negros, membranáceos, y fleco apical escarioso decurrente con dientecitos triangulares. Los flósculos periféricos, estériles, son de color azul más o menos intenso – o blancos – y prácticamente 2 veces más grandes (20-25 mm) y vistosos que los interiores (10-15 mm), de un azul-violáceo más profundo, y tubos de los dos tipos de color blanco. Los unos como los otros son muy poco numerosos. Receptáculo plano o convexo, con escamas lineares, blanquecinas. El fruto es un aquenio de 5 mm, algo velludo, de color paja o azulado o con estos dos colores, que lleva eleosoma y con un vilano de numerosas cerdas rígidas y agudas de tamaños desiguales.

Usos medicinales

El agua de aciano, obtenida por la decocción de sus flores, se utiliza por su notable efecto anti inflamatorio, aplicada sobre los ojos. Los lavados oculares con esta agua mejoran eficazmente los picores y la irritación de los ojos. También dan un aspecto fresco y estirado en los párpados cargados y sirve para fortalecer, aclarar y conservar la vista.

Además estaría indicada, para varios males, tales como la conjuntivitis – ya que el agua de aciano ayuda a eliminar las secreciones y a que desaparezca la congestión ocular – blefaritis, reumatismo, dispepsias hiposecretores, anorexia, gripe, resfriados, fragilidad capilar (canas), arteriopatías, flebitis, edemas por insuficiencia venosa, hemeralopía, hemorroides, varices, retinitis pigmentaria, miopía, bacterias, cáncer, cándida, dermatosis, diarrea, hidropesía, dismenorrea, eczema, fiebre, hongos, hepatitis, infecciones, inflamaciones, ictericia, leucorrea, mastitis, micosis, dolor, salmonella, seborrea, vaginitis, retención de agua y – en el mundo de la cosmética – para hacer lociones desmaquillantes o champús suaves

 

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